El gigante del Norte vuelve a estar metido en problemas muy serios. Este domingo recibe a uno de sus principales adversarios en la lucha por evitar el descenso.

Al entrenador del Hamburgo, Markus Gisdol, se le acabó la paciencia el fin de semana pasado. Tras la derrota por 4-0 en el campo del Augsburgo, decidió que tres de sus jugadores, Nabil Bahoui, Johan Djourou y Ashton Götz, dejen de entrenar con la primera plantilla por su poca implicación. Según declararon el entrenador y también su director deportivo, Jens Todt, es hora de luchar por salvar la categoría con los miembros de la plantilla del HSV que realmente estén mentalizados con lo mucho que hay en juego.

Pero las aguas siguen sin bajar tranquilas en el gigante del Norte. El agente de Bahoui atacó duramente esta semana al club, llamando “cobarde” a Gisdol por centrar la responsabilidad en tres jugadores, en vez de en su propia incapacidad. Djorou, sin embargo, sí aceptó con deportividad la decisión de entrenador y directiva. El capitán del equipo, que termina contrato en verano, se declaró preparado para jugar con el filial si hace falta. El HSV se las prometía felices cuando Gisdol llegó hace unos meses. Tras una exitosa etapa en el Hoffenheim, pareció enderezar el rumbo de su nuevo equipo de inmediato. Sin embargo, todo fue un espejismo: el Hamburgo volvió a caer rápido en el desorden y el caos que le han caracterizado en los últimos años, y su ruidosa afición volvió a prepararse para lo peor.

El HSV es el único equipo de la Bundesliga que jamás ha perdido la categoría, y otra vez corre el peligro de que desaparezca ese privilegio. En las tres últimas temporadas, ha tenido que disputar en dos ocasiones la promoción de descenso contra un rival de la Bundesliga 2, y en las dos se ha salvado de forma milagrosa, con goles en el descuento incluidos. Esta vez ocupa de nuevo la antepenúltima posición que condena a disputar dicha promoción. Pero los rivales de segunda categoría que podrían corresponderle, como el Hannover o el Braunchweig, son esta vez mucho más cualificados que otras veces.

Los dos últimos clasificados de la Bundesliga, el Ingolstadt y el Darmstadt, parecen ya condenados a descender. Y la lucha se centra en evitar esa antepenúltima plaza. El rival del Hamburgo este domingo, el Mainz, se encuentra en una situación tan apurada como la de su rival. Con los mismos 33 puntos en el casillero, quedará muy tocado si cae en el Imtech Arena. Tener que disputar la promoción sería un ‘shock’ para el Mainz, en la temporada en la que he llegado su primera participación europea. Precisamente esos partidos de la Europa League han podido resultar una distracción excesiva para una plantilla un tanto corta para afrontar ambos retos. El club en el que florecieron Jurgen Klopp y Thomas Tuchel ha sido uno de los grandes animadores de la Bundesliga en la última década, y debe enderezar el rumbo en esta últimas tres jornadas si no quiere meterse en problemas muy serios.

El Hamburgo ha encajado 12 goles en los últimos cinco encuentros, y el Mainz 10 en los últimos seis. Aunque el choque será de máxima tensión, también lo eran los de las últimas semanas, y a ambos les cuesta muchísimo mantener un mínimo temple defensivo. Por ello, el más de 2.5 goles, que se paga a 1.83 en el Sportsbook de Betfair, es una estupenda alternativa, que ha dado dividendos en los últimos seis partidos del HSV.

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