La temporada de James Rodríguez se ha alejado del nivel esperado tras un primer año en el que deslumbró por momentos y convenció tras su fichaje multimillonario. Su tercer año debe servir para consolidar su compromiso con el club blanco a través de su mejor fútbol. 

 

Se ha especulado sobre la posible salida de James Rodríguez del Real Madrid. No ha sido el mejor año de su carrera y el descontento ayudó a que pudiera ser vendido. El colombiano ha preferido quedarse en el equipo y demostrar su valía.

 

El Mundial de Brasil le abrió las puertas al reconocimiento mundial y el salto a un club de primer nivel en Europa. Siempre fue un jugador precoz. Con apenas catorce años empezó a convencer en Envigado. Su talento traspasó las fronteras e hizo las maletas con destino a Argentina. En Banfield encontró la horma de su zapato. Llegó a una Liga que le exigía mejorar su físico y que se asemejaba a lo que le esperaría al otro lado del Atlántico. Su objetivo desde niño había sido jugar en Europa. Con Falcioni al frente del equipo hizo historia al conseguir el primer campeonato. Rodeado de argentinos y de jugadores con experiencia no se amedrentó y buscó su lugar para ser importante para el técnico. Despertó el interés de clubes europeos y su primer destino sería Porto. No le resultó fácil la adaptación y pensó en regresar. Tuvo paciencia, se esforzó y aprovechó las oportunidades brindadas. Lo suficiente para dar un paso más al frente en su trayectoria y fichar por el Mónaco. Ranieri le pidió mayor compromiso defensivo. Tuvo que ganarse el puesto de titular y su esfuerzo tuvo recompensa. El técnico se apoyó en él e incluso llegó a cambiar de sistema para que James brillase. El Mundial de Brasil y la ausencia de Falcao en Colombia le abría las puertas a liderar su selección. Fue una de las sensaciones del torneo. Sus goles, su fútbol, su desparpajo y juventud fueron suficientes para que el Real Madrid quisiera ficharle.

 

Las cifras de su traspaso sugerían que debería esforzarse si no quería que fueran recordadas cada vez que una mala actuación hiciera acto de presencia en un partido. Carlo Ancelotti le dio confianza y se adaptó al fútbol español. Asistencias, goles y una nueva alternativa para el ataque hacían presagiar que su segundo año sería el de su consolidación. Disputar la Copa América hizo que se incorporase más tarde a los entrenamientos y la relación con Rafa Benítez no parece que fue la mejor desde el principio. Lesiones y algún escándalo extra-deportivo plagaron la temporada de sombras. Los minutos se redujeron y su capacidad para decidir los partidos se mermó. El cambio de técnico le abría las puertas a la titularidad. Zidane suponía un bálsamo regenerador a sus males. Sin embargo, continuó alejándose de su mejor versión. Apenas tuvo presencia en el tramo final de la temporada. Con Colombia, en la Copa América Centenario, volvió su chispa y su carácter líder.

 

Tras sus vacaciones, James Rodríguez ha vuelto a entrenar con el Real Madrid. Quiere ser una pieza fundamental para Zidane. Quiere ser titular y ganar el duelo a Isco. Le toca comenzar desde cero para hacer olvidar la mala imagen creada en su segundo año como blanco. Ha decidido quedarse para demostrar que su fichaje fue un acierto y que será un hombre de confianza para que el Real Madrid vuelva a ganar la Liga. (2.5 en el Sportsbook de Betfair).